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Constitución y Proyecto Nacional

¿Por qué la Constitución Mexicana es un proyecto nacional?

En la Carta constitucional estÔ plasmado el único compromiso escrito de todos los mexicanos con nuestro estilo de vida y forma de gobierno. Ahí se señalan las reglas del juego que hemos escogido: reglas para vivir en paz, para defender nuestros derechos individuales y respetar los ajenos, para cumplir con nuestras obligaciones como ciudadanos, para recibir la impartición de justicia que nos merecemos, para crear vínculos provechosos con otras sociedades, para tener representantes genuinos y, sobre todo, reglas para vivir con la certidumbre de que nuestras expectativas personales, de seguridad, trabajo y creatividad son alcanzables y estÔn bajo resguardo.


Pese a que no todos la conocemos bien y mucho menos la respetamos, la Constitución política es el avance mÔs significativo de nuestro dilatado proceso civilizatorio. Ha sido el respaldo de la sociedad mexicana en cada circunstancia crítica y decisión constructiva durante mÔs de 200 años de estar constituidos como Estado nacional. Y, sobre todo, en ella estÔ abrigada la forma de satisfacer nuestras necesidades como sociedad en su conjunto pese a la persistencia de los tropiezos, ensayos regresivos y persistencia de problemas ancestrales.

Nuevo conocimiento para redescubrir el poder de la Constitución

La Constitución es un texto jurídico cuyo origen proviene de las necesidades físicas, sociales y políticas del pueblo mexicano. Es un contrato social que nos ofrece las posibilidades de organizarnos colectivamente para trazar mecanismos y vías de acceso al desarrollo económico con justicia social, a un gobierno civil separado del culto religioso, a la representación política genuina, al respeto de nuestros derechos humanos y a una forma de gobierno soberana y eficaz.

Para que la vigencia de este documento sea consecuencia de una evolución esperanzadora se requiere de su interpretación mÔs allÔ del conocimiento de la disciplina jurídica.

En efecto, la aplicación y respeto de la Carta constitucional hacen ahora indispensable saber mÔs acerca de los mecanismos del sistema político para entender el curso que toman las demandas, recursos y apremios de los grupos de interés y factores reales de poder, así como las respuestas del aparato de gobierno en acciones regulatorias y políticas públicas. No se trata de un simple ensayo académico sino de permitir a la sociedad pulsar el ejercicio de gobierno conectando el principio de legalidad que enaltece la Carta Magna con el de gobernabilidad.

Por otra parte, es relevante seƱalar que el texto constitucional contiene un proyecto nacional. Arropadas en lenguaje jurƭdico se encuentran implƭcitas las necesidades de la sociedad mexicana y los medios para satisfacerlas. La teorƭa de los proyectos nacionales nos ha permitido precisarlas y plantear su viabilidad fƭsica, social y polƭtica. Esto aumentarƔ nuestra capacidad colectiva de rectificar errores y encontrar mejores vƭas para el desarrollo de la sociedad en su conjunto.

Un proyecto nacional, claridad del rumbo escogido

La técnica de los proyectos nacionales nos permite ubicar el conjunto de necesidades de la sociedad en todos sus órdenes, los instrumentos de que se vale y la convergencia entre ambos, para apreciar su viabilidad y alcance.

Al ingresar el sistema polƭtico a la alternancia de gobierno el riesgo de los ensayos, la reincidencia y la prevalencia de problemas aƱejos han crecido. Esto estƔ sucediendo en MƩxico. Las reformas constitucionales de 2019 a la fecha han trastocado el estilo de vida y la forma de gobierno vigentes hasta entonces. Los principios constitucionales han sido alterados y la respuesta del sistema polƭtico es la de un efecto sistƩmico.

Estamos en el momento de las viabilidades, de revisar si los instrumentos y políticas públicas han correspondido con los objetivos y necesidades colectivas. Por ello es indispensable un mejor cÔlculo de probabilidades nacionales a partir de su:

  • Viabilidad fĆ­sica, es decir, si los recursos de cualquier tipo (humanos, naturales, tecnológicos y de capital instalado) alcanzan para prestar los productos o servicios (como los de justicia o salud) requeridos por la sociedad.
  • Viabilidad social, si las necesidades, expectativas e intereses de los grupos de población coinciden o los recursos disponibles alcanzan.
  • Viabilidad polĆ­tica, si el sistema representativo, la división de los poderes de la Unión y el federalismo prevalecientes ofrecen la seguridad jurĆ­dica y promueven la conjunción de fuerzas polĆ­ticas que necesita la sociedad en su conjunto, para un futuro alentador (ver ejemplo).

Para cumplir con estas condiciones se hace necesario que la propuesta que se visualice sea de orden constructivo, es decir, que el estilo de desarrollo y la forma de gobierno correspondan a las necesidades fƭsicas, sociales y polƭticas de la sociedad, que se respeten y consoliden los avances alcanzados y se resuelvan los aƱejos problemas subsistentes.

El reto del anÔlisis y propuestas que pretende nuestra innovación lo enfrentamos con nuestra capacidad de anÔlisis semÔntico, el uso de los instrumentos digitales, particularmente nuestra base de datos y de la inteligencia artificial, y una visión constructiva de propuestas. Hemos estudiado durante varias décadas la conexión entre la ciencia jurídica, los sistemas políticos y los proyectos nacionales. Creemos que la capacidad de transformación de una sociedad parte de su acceso a información suficiente, oportuna y constructiva. Sabemos que la crítica es vital para el señalamiento público y la libertad de expresión, pero también que, si no va acompañada de propuestas viables, ni de la prevención que nos ofrece la historia, los efectos son pasajeros. Lo que creemos es vital es el conocimiento objetivo, suficiente y propositivo acerca del agotamiento del estilo de vida y forma de gobierno que enfrentamos, para poder visualizar oportunidades y esperanza de progreso general, así como la manera de lograrlo.

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